Latidos en tu interior,
palabras sin significado,
demonios que creías olvidados,
un grito de desesperación cruza tu cabeza,
inmoviliza tu corazón,
sin más esperanza a la que agarrarse.
Sientes todo del revés,
todo tu valor se pierde,
queda solo el miedo y la incertidumbre,
el error es tu enemigo,
y la culpa su peor ataque.
Pero el día es largo,
la esperanza no está perdida,
la vida continúa,
y tú con ella.
El tropiezo deja de asfixiar,
sino que te enseña como el mejor maestro,
y la culpa es solo una ilusión,
pues lo absoluto no existe,
y caer es obligado,
más es imprescindible que así sea,
retornar al pasado para aprender,
no dejar que la culpa te ahogue,
que tus ilusiones no te cieguen a la realidad,
y que tu error sea tu mejor amigo,
en este camino de la existencia.
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