Tus cabellos del color maíz más dorado
ondulan al viento,
mientras de pie
miras al horizonte,
rodeada de
naturaleza,
flores que se mecen
suavemente con la brisa,
arboles cuyas ramas
también bailan en el aire,
conejos que observan
asombrados,
la verde hierba que
aplastas con los pies,
cierras los ojos y
dejas de sentir,
déjate llevar por
el viento,
por la existencia
más plácida,
sin problemas a la
vista,
mientras las nubes rodean al
sol,
brillante y potente,
pero el día llega a
su fin,
dejando paso a la
oscuridad,
más continúas en
tu sueño,
sin preocupaciones
que te atormenten,
sin miedos a los que
enfrentar,
sin ganas de
rendirse.
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